Rafael Arévalo Martínez
Se inició como poeta modernista, siendo uno de los más altos exponentes del movimiento, con los libros Maya (1911) y Los atormentados (1914), que constituyen dos de las pocas muestras que del pleno modernismo puede ofrecer la poesía guatemalteca. En una segunda etapa, la de su poesía de madurez, cambió hacia un lenguaje más sencillo, sobrio, transparente e intimista: Las rosas de Eganddi (1921) y Por un caminito así (1947).
En cuanto a la narrativa, su obra más famosa es El hombre que parecía un caballo (1914), cuento psicozoológico, fantástico y de corte surrealista. Arévalo escribió diez novelas en las que predominan los elementos fantásticos, entre las que sobresalen Las noches en el palacio de la nunciatura (1927), La oficina de paz de Orolandia (1925), donde critica la expansión estadounidense, y Viaje a Ipanda (1939), en la que plantea un ideal de vida, una utopía, y en la que, además del estilo y de la extraordinaria caracterización de los personajes, destaca una profunda filosofía humana.
Tres de sus novelas son autobiográficas Una vida (1914), Manuel Aldano (1922) y Hondura (1947). El Mundo de los maharachies (1938) puede ser calificada como indianista fantástica. En el aspecto histórico escribió una gran crónica sobre uno de los dictadores del siglo XX: Ecce Pericles (1939).(Quezaltenango, 1884 - ciudad de Guatemala, 1975)
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